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Discapacidad, pérdida funcional, deterioro cognitivo, comorbilidades, malnutrición, debilidad muscular… son algunos de los marcadores de fragilidad. Sin tener una definición consensuada y validada para fragilidad, deben darse varios de estos síntomas para llegar a la conclusión de que el paciente en cuestión es un paciente frágil.
La fragilidad debe ser el eje central de la atención sanitaria, ya sea en jóvenes, adultos o personas geriátricas. Resulta fundamental identificar los criterios de fragilidad para así poder elaborar las intervenciones más adecuadas dirigidas a prevenir o intervenir de forma más efectiva en todo el proceso asistencial; no solo teniendo en cuenta al paciente de forma aislada sino en su entorno familiar y social.
Esta problemática sanitaria y social no demanda únicamente profesionales con conocimientos, sino que exige que demuestren también unas habilidades técnicas, comunicativas e interpersonales y que sean capaces de incorporar el pensamiento crítico-reflexivo en el desarrollo de su tarea profesional.
En el Postgrado de Atención al Paciente Frágil: Comorbilidad e Impacto Social se integran estas necesidades y se plantea como finalidad principal una formación basada en el conocimiento y en la experiencia, que capacite a los profesionales de enfermería para cuidar, con la máxima calidad, el paciente frágil. Con este propósito el programa incluye temas como políticas de salud, abordaje interdisciplinar, valoración e intervención social, cuidados de enfermería en las comorbilidades, atención integral y paliativa, atención psicológica y emocional, aspectos bioéticos y legales, habilidades psicoemocionales de los profesionales ante situaciones de estrés, comunicación terapéutica y metodologías de investigación. Además cuenta con la realización de talleres de casos simulados y la elaboración de un proyecto de investigación.
El objetivo principal de este postgrado es ofrecer una visión integral del paciente frágil en los diversos niveles asistenciales que pueden intervenir (atención hospitalaria, sociosanitaria, residencial y atención primaria).
Concretamente, al finalizar el postgrado el alumno deberá ser capaz de:
- Desarrollar las competencias específicas necesarias para proporcionar cuidados individualizados y de calidad al paciente frágil en las diferentes fases del proceso patológico.
- Saber extender la aplicación de los cuidados del paciente a su entorno afectivo y cuidadores.