Constancia y paciencia, claves para no dejar escapar las oportunidades.

25 julio 2014

Marc Tàpias, exalumno del Máster en Gestión Integrada de Proyectos. Project Management, dirigió estas palabras a los asistentes del Acto de Graduación de Másters y Postgrados de Ingeniería, Tecnología y Medio Ambiente, promoción 2013-14.

A los 18 años estudié un Grado Superior de Automatismos, luego la Ingeniería Electrónica, y me puse a trabajar como el que más, pero no lograba que mi sueldo pasara de 1.100€. Me fijé en mi entorno y veía que los que tenían un nivel adquisitivo más alto “solo” hacían que ir de arriba abajo, pedir informes, hacer llamadas, comidas con clientes y poner prisas a los técnicos. Eran Gestores de Proyectos. Entonces, yo también quise ser un gestor de proyectos. No parecía difícil… Evidentemente, me equivocaba.

No cabe la menor duda que, tal y como está estructurado el sistema educativo actual, a mayor preparación, mayores serán nuestras posibilidades de progresar en la sociedad. No hay inversión más rentable que la formación de cada uno. Nos quejamos del coste de un máster, pero, según mi experiencia, ninguna otra inversión retornará en mayor medida y en tan corto tiempo.

En mi caso siempre he hecho esa apuesta. A los 16 años empecé a trabajar al mismo tiempo que estudiaba. Al principio, solo durante el verano, luego todo el año dando clases de refuerzo y, a partir de los 19 años, compaginando el trabajo por la mañana y los estudios por las tardes. Pero en todo momento he buscado trabajar en el sector industrial, aunque fuera para cargar las herramientas de mi responsable, limpiar el taller, gestionar los recambios, hacer encargos… y a pesar de que la remuneración no fuera la más deseada, yo quería estar allí.

También pasé 2 años de becario en un centro de investigación, en el departamento de electrónica. Aprendí muchísimo y siempre estaré agradecido al director del centro, Albert Vidal por haberme dado esta posibilidad y por confiar en mí. Considero que marcó un antes y un después en mi vida profesional. Ahora Albert Vidal está trabajando en la Fundació Maresme, una entidad de iniciativa social sin afán de lucro que promueve e impulsa la integración social y la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y de sus familias. Para mí, la oportunidad de trabajar con Albert fue un trampolín profesional, estoy convencido que también lo será para todos los miembros de la fundación.

Tener oportunidades es relativamente fácil. Verlas, es complicado, pero tener la coraje de aprovecharlas es una tarea titánica. Hay que ser valiente y persistir, constancia y paciencia siempre acaban convirtiéndose en beneficio.

Esa constancia ha permitido que ahora sea el responsable del Departamento de Hardware y Software en Disseny Industrial Barcelona, empresa especializada en el diseño, gestión, producción y puesta a punto de maquinaria para el sector del automóvil a nivel internacional. La empresa fue creada por dos ingenieros con amplia experiencia en diseño y desarrollo de producto, gestión de empresas, compras internacionales, producción aplicada… pero no eran especialistas en hardware y software, y allí es donde entré yo. Nos conocimos en China, ellos desarrollaron la parte mecánica de un transportador de vehículos y yo la automatización, pero desde otra empresa. Su oportunidad de negocio era clara: las empresas pequeñas, las que hoy pueden ser nuestra competencia, están especializadas o en diseño mecánico, o en automatismos. Nosotros hemos hecho una cosa tan simple y evidente como unir ambos aspectos, pero manteniendo una infraestructura pequeña.

Después de haber ganado un proyecto importante para el negocio de la empresa, me pareció evidente que no podía afrontar tal envergadura sólo con conocimientos técnicos, así que busqué formación en gestión de proyectos en Barcelona y consideré la propuesta del IL3 como la mejor opción. El Máster me ayudó a identificar los procesos básicos que forman parte de un proyecto, sus fases, etc., y un sinfín de factores que habrían podido ser adversos al no estar prevenido.

Pero este máster no aporta sólo aspectos técnicos, también aporta a personas. El director del programa, Marc Serer, fue muy cercano y supo captar inquietudes de todos y de cada uno de nosotros. Fue un excelente docente, recurriendo a ejemplos muy bien buscados para cada situación y explicándolos de forma que pudiéramos recordar sin problemas. El trato directo con los profesores es un punto fuerte que debe ser valorado en este Máster. También me gustaría mencionar y agradecer a otros profesores que intervinieron a lo largo del curso, por su profesionalidad y por los conocimientos transmitidos.

Los propios compañeros y compañeras de clase han sido un valor añadido más. Personas con mucha experiencia en formación y laboral, con ambición de progresar dentro de su entorno profesional y con la consiguiente necesidad de prepararse técnicamente. Sería un honor haberles podido aportar una pequeña parte de todo lo que ellos y ellas me han aportado a mí.

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1 Comentario

no se puede hablar más claro

gran post

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