Hemocultivos: qué hacer y qué no hacer

1 octubre 2025

Entrevistamos a María López, investigadora en el Institut Català d’Oncologia (ICO), graduada en Biotecnología por la Universitat de Girona y con formación de máster en Neurociencias (UAB) y en Epidemiología y Salud Pública (Universidad Internacional de Valencia). Actualmente coordina uno de los paquetes de trabajo del Proyecto Europeo EU-JAMRAI 2, una iniciativa dotada con 62 millones de euros que busca unificar las acciones de prevención frente a las infecciones y la resistencia antimicrobiana.

El European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) en su colaboración con la JAMRAI-2 ha priorizado establecer unas recomendaciones acerca del procedimiento del hemocultivo para todos los estados europeos. En los próximos meses verá a luz un documento de revisión y consenso aplicable en todos los países de la Unión Europea y que tendrá también un gran impacto científico en muchos otros países de nuestro entorno.   

El informe que se ha realizado por parte de un grupo de expertos en colaboración con el ECDC destaca que entre el 90-95% de los hemocultivos realizados son negativos o están contaminados. Desde su perspectiva, ¿cuáles fueron las motivaciones clave y el contexto clínico que hace necesario desarrollar estas recomendaciones para optimizar la toma y el uso de los cultivos de sangre en Europa?

Mi experiencia profesional como coordinadora de ensayos clínicos oncológicos me hizo ver la importancia de disponer de pruebas microbiológicas de diagnóstico rápido y fiable que permitiera los tratamientos dirigidos. Los hemocultivos son actualmente una de las herramientas diagnósticas más importantes e insustituible de las que disponemos en la identificación de los microorganismos origen de las bacteriemias y son clave en la actuación urgente frente a la sepsis. Los sistemas de salud están inmersos en iniciativas a las que se dedican grandes recursos humanos y económicos para adecuar los tratamientos antimicrobianos mediante Programas de Optimización de Antimicrobianos (PROA) “Antimicrobial stewardship” y Programas de Optimización del Diagnóstico Microbiológico (PRODIM) “Microbiological Diagnostic Stewardship Programs”. Estos programas ponen énfasis en aquellas acciones que ayudan a contribuir en la disminución de la resistencia antimicrobiana y el control de las infecciones asociadas con la asistencia sanitaria (IAAS). Los hemocultivos son una de las pruebas microbiológicas más solicitadas y realizadas en nuestros centros y sin embargo, en la práctica clínica actual entre el 90–95% de los hemocultivos resultan negativos o contaminados, lo que refleja una ineficiencia del sistema, con un gran coste económico y, lo más grave, importantes riesgos clínicos para el paciente.

La gestión de los hemocultivos, la solicitud de la prueba, la realización de la técnica y la interpretación a menudo implican decisiones controvertidas y que no han sido consensuadas por la comunidad científica. El mal uso o la mala interpretación de los hemocultivos pone en riesgo la seguridad del paciente y sus resultados, si nos son fiables, pueden conllevar a tratamientos incorrectos, aislamientos inadecuados de pacientes y otras estrategias de gestión sub-optimas. Estas acciones pueden provocar, además de un gran coste económico, estancias hospitalarias prolongadas, efectos adversos y un mayor uso de antimicrobianos, con el riesgo que conlleva para los pacientes, y, en última instancia, el incremento de las resistencias antimicrobianas.

El contexto clínico que hizo necesario este trabajo fue la ausencia de una guía europea unificada sobre el uso juicioso de hemocultivos, lo que generaba una variabilidad enorme en su solicitud, toma e interpretación, impactando en la seguridad del paciente y la resistencia antimicrobiana. Desde el proyecto EU-JAMRAI 2, y en colaboración con el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), se elaboró un documento de revisión sistemática donde se compilo la evidencia científica más actual en referencia a los hemocultivos. Se abordó desde las indicaciones clínicas para solicitar un hemocultivo hasta la técnica de extracción, el procesamiento y la interpretación de los resultados.

Cambio de paradigma en la toma de muestras

Una de las recomendaciones más novedosas en hemocultivos es el cambio hacia la punción única para llenar múltiples frascos, en lugar de las punciones múltiples tradicionales. ¿Podría explicarnos las evidencias y el proceso de consenso que llevaron a recomendar este cambio significativo en la práctica clínica de la extracción de hemocultivos?

La evidencia científica reciente demuestra que la punción única mantiene la misma capacidad diagnóstica que las punciones múltiples, además de reducir las tasas de contaminación y mejorar tanto la comodidad de los pacientes como la eficiencia del personal sanitario. El proceso de consenso a nivel europeo, desarrollado dentro del proyecto EU-JAMRAI 2, se basó en una revisión sistemática de la evidencia científica más actual, con una posterior evaluación de la calidad de esta. Finalmente, se consensuaron las recomendaciones con un panel multidisciplinar de expertos en prevención y control de infecciones (PCI) de Europa, incluyendo médicos y enfermeras de PCI, microbiólogos y expertos de diferentes ámbitos relacionados con el diagnóstico microbiológico, en estrecha colaboración con el ECDC.

El resultado de estos esfuerzos conjuntos señala que la punción única debe ser el estándar en la mayoría de los casos, reservando las múltiples punciones solo para situaciones clínicas muy específicas (como endocarditis o infecciones asociadas a dispositivos intravasculares). Con esta medida se busca armonizar las prácticas en Europa, mejorar la seguridad del paciente y contribuir al uso responsable de los recursos sanitarios.

Equilibrio entre Práctica Clínica y Evidencia

El informe enfatiza que el juicio clínico debe prevalecer sobre cualquier recomendación, especialmente en situaciones donde no se cumplen todos los criterios ideales de toma de muestras. ¿Cómo lograron equilibrar la solidez de la evidencia científica con la flexibilidad necesaria para la práctica clínica real en entornos urgentes?

En el documento de recomendación resultante se destaca que, aunque las recomendaciones se basan en una revisión sistemática de la más actual evidencia disponible, la realidad clínica es dinámica y muchas veces, especialmente en el caso de los hemocultivos, urgente. Por ello, se subraya que el juicio clínico del profesional debe prevalecer, especialmente en situaciones donde no se cumplen todos los criterios ideales para la toma de muestras, como en casos de sepsis u otras urgencias.

El consenso obtenido se alcanzó equilibrando ambos planos: por un lado, establecer estándares claros y homogéneos para Europa mejorando el uso, técnica e interpretación de los hemocultivos, y por otro, reconocer la necesidad de flexibilidad en la práctica asistencial. De esta manera, se pretende ofrecer a los profesionales sanitarios una recomendación sólida y unificada pero adaptable, que respalde la toma de decisiones rápidas sin perder de vista la seguridad del paciente ni la calidad diagnóstica.

Retos en la Implementación

Uno de los desafíos mencionados es la posible resistencia en adoptar ciertas recomendaciones por la preocupación de sus posibles recomendaciones médico-legales, especialmente en casos donde se desaconseja el hemocultivo en ciertos contextos. ¿Qué estrategias o mensajes clave proponen para facilitar la adopción de estas guías y superar estas barreras culturales y legales para todos los estados europeos?

El informe reconoce que uno de los principales retos para la implantación de estas recomendaciones es la posible resistencia de profesionales por motivos médico-legales, especialmente cuando se sugiere no realizar hemocultivos en contextos de bajo rendimiento diagnóstico. A ello se suma la resistencia al cambio de prácticas muy arraigadas, como el uso de múltiples punciones, que durante años han sido considerados estándar. Para afrontar estas barreras, el documento tiene como objetivo proporcionar criterios basados en la evidencia más actual y el consenso europeo para proteger tanto a los pacientes como a los clínicos.

Las estrategias clave para facilitar la adopción de estas recomendaciones pasan por armonizar estándares a nivel europeo, reforzar la formación a los profesionales y garantizar que las guías se entiendan como una ayuda práctica, flexible y respaldada por consenso internacional. De este modo, se busca generar confianza en que seguir estas recomendaciones no solo mejora la seguridad del paciente y la eficiencia del sistema, sino que también respalda la práctica médica frente a posibles controversias legales y facilita la transición hacia prácticas más seguras y actuales, aunque supongan superar barreras culturales y prácticas arraigadas.

Impacto Ambiental y Sostenibilidad

Por primera vez en un documento de consenso europeo de este tipo, se incluye explícitamente la dimensión ambiental, vinculando el uso juicioso de los hemocultivos con la sostenibilidad del sistema de salud. ¿Cómo visualizan que esta perspectiva ecológica se integre en la toma de decisiones clínicas cotidianas sin comprometer la seguridad del paciente?

La integración de esta perspectiva de sostenibilidad ecológica se plantea de forma práctica, fomentando la solicitud juiciosa de hemocultivos solo cuando aporten verdadero valor diagnóstico, evitando un uso extendido y automático. Así, el impacto ambiental se convierte en un criterio complementario que refuerza la eficiencia y la calidad asistencial, mostrando que es posible proteger tanto al paciente como al medio ambiente sin renunciar a la sostenibilidad ambiental.

El objetivo siempre ha de ser alinear la práctica clínica con un uso más responsable de los recursos sanitarios y ambientales, siempre garantizando que la seguridad del paciente siga siendo prioritaria.

En relación con la formación (Máster en Prevención y Control de Infecciones PCI y, para el uso responsable de antibióticos en contexto clínico, el Curso PROA: Uso de Antimicrobianos) ¿Qué contenidos formativos priorizaría para mejorar la extracción de hemocultivos?

Mi experiencia clínica y formación universitaria ha facilitado mi labor como coordinadora de un Paquete de Trabajo (WP7 EU-JAMRAI-2) que incluye la colaboración con más de 40 partners europeos. El trabajo colaborativo entre profesionales de diferentes especialidades es más necesario que nunca si pretendemos que los consensos se implanten en la práctica clínica y es en este objetivo donde la formación juega un rol fundamental. Una gran parte del mis acciones han supuesto establecer proyectos de cambios de comportamiento “Behaviour Change” en líderes de opinión en los diferentes países participantes. Actualmente curso mi tesis doctoral en la Universidad de Barcelona y una de las preguntes clave a la que pretendo dar respuesta es determinar cuáles son los componentes clave, las definiciones y las brechas entre la evidencia y la práctica en las directrices internacionales actuales de Prevención y Control de Infecciones (PCI) y en las definiciones de vigilancia de las Infecciones Asociadas a la Atención Sanitaria (IAAS).

Como docente del Máster en Prevención y Control de Infecciones (PCI) mi opinión es que los contenidos formativos prioritarios deberían centrarse en dos ejes. Por un lado, la formación en programas de optimización del uso de antimicrobianos (PROA), para sensibilizar a los profesionales sobre los beneficios de un uso adecuado y los riesgos del abuso de antibióticos. Por otro, crear líderes en los programas de control de las infecciones. La higiene y técnicas de asepsia en la extracción de hemocultivos, es buen ejemplo de la necesidad de expertos que lideren y ayuden a implantar acciones en los centros con el fin de reducir contaminaciones y garantizar la fiabilidad de los resultados. Esta combinación refuerza tanto la calidad diagnóstica como la seguridad del paciente.

¿Sabías que...?

En el IL3-UB puedes profundizar en prevención, vigilancia y mejora de resultados clínicos vinculados a hemocultivos con formación avanzada? Si te interesa un itinerario integral, consulta el Máster en Prevención y Control de Infecciones (PCI) y, para el uso responsable de antibióticos en contexto clínico, el Curso PROA: Uso de Antimicrobianos. Ambos están diseñados para reforzar competencias prácticas de equipos asistenciales y de laboratorio.

¿Quieres saber más sobre la Implementación de Programas de Optimización de Uso de Antimicrobianos (PROA)?¿Quieres saber más sobre la Implementación de Programas de Optimización de Uso de Antimicrobianos (PROA)?

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