Albert Bellido. Ex-alumno del Máster en Dirección Estratégica de Marketing y Ventas

Graduado en el Máster en Dirección Estratégica de Marketing y Ventas en la promoción 2011/12. Actualmente es Brand Manager Junior de la marca Pritt en la multinacional Henkel.

La constancia, la creatividad y la proactividad, tres consejos para los recién graduados.

29 julio 2013

Compartimos las palabras pronunciadas por nuestro ex-alumno Albert Bellido durante el Acto de Graduación de Másters y Postgrados de Economía y Empresa que tuvo lugar el día 4 de julio.

Me cuesta mucho hablar de mí por lo que os he traído tres historias que explican las tres ideas claves que os quiero transmitir: la constancia, la creatividad y la proactividad.

La primera historia que quiero explicaros es acerca de la constancia y de cómo se puede llegar a conseguir lo que nos proponemos si no nos rendimos. Pues bien, esta primera historia se sitúa en Japón y en cómo se cultiva y crece una planta que todos conocemos: el bambú. Todos conocemos esta planta pero no muchos conocen algo muy interesante que sucede con el bambú. Cuando los cultivadores plantan la semilla de esta planta japonesa, abonan la tierra y riegan la semilla. Aún así, ésta no crece inmediatamente, ni siquiera durante el primer año. De hecho, el primer brote no sale a la superficie hasta pasados siete años. Imaginad que nosotros plantáramos una semilla de bambú, después de unas semanas, al ver que no crece, pensaríamos que estaría muerta. Sin embargo, es todo lo contrario, durante los primeros siete años crece y crece pero sólo bajo la superficie.

Si decidiéramos rendirnos, darla por muerta y dejar de cuidarla, la planta moriría sin haber salido a la superficie. Pero si por el contrario, nos dedicáramos a cuidarla durante todo ese tiempo, después de los siete años el bambú saldría a la superficie. Y no sólo eso, lo más interesante es que, una vez sale a la superficie el primer brote, tarta sólo seis semanas en crecer hasta treinta metros.

¿Qué quiero transmitiros con esta historia? Nosotros somos como el bambú. Dedicamos muchísimos años a formarnos, hacemos cientos de exámenes, estudiamos decenas y decenas de libros sin tener un resultado inmediato. Sin embargo, es porque estamos creciendo bajo la superficie, echando raíces. Todas las metas requieren mucho tiempo y dedicación, especialmente aquellas más ambiciosas. Pero si somos constantes durante todos estos años y perseguimos nuestro objetivo, al final, llega el momento, salimos a la superficie. Es entonces cuando crecemos a pasos agigantados. Lo importante es no rendirse, porque la semilla siempre brota, tarde o temprano.

La segunda historia es sobre la creatividad. Con creatividad no me refiero a ser un artista sino que me refiero al pensar y actuar de formas innovadora, como no lo hayan hecho otras personas antes. Pues bien, esta historia es mía, me pasó a mí. Yo tengo una ahijada preciosa que se llama Julia. Hace un tiempo, estábamos dibujando en su casa y ella empezó a dibujar una figura humana con muchos colores. Le pregunté qué estaba dibujando y me dijo que estaba dibujando a Dios. Me pareció muy gracioso que mi ahijada dibujara a Dios porque ni somos una familia religiosa ni ella va a un colegio religioso, y me hizo aún más gracia que lo dibujara de tantos colores.

En un momento, paró de dibujar y me preguntó si me gustaba el dibujo y le dije que sí, que claro que me gustaba, pero que yo no sabía cómo era Dios ya que nunca lo había visto. Ella se me quedó mirando y me dijo que no me preocupara, que en 10 minutos acababa el dibujo y que me enseñaría cómo es Dios. Imaginaros la situación, yo descubriendo a un dios rosa y verde gracias a una niña de 7 años.

¿Con esta historia qué os quiero explicar? Lo que os quiero transmitir es que en la mente de un niño no hay reglas, sólo imaginación pura. Los niños no tienen miedo a equivocarse y dicen lo que les parece. Cuando crecemos todos perdemos esta imaginación y nos olvidamos de cómo pensar de forma creativa. Seguimos normas, y son estas normas las que nos impiden ser personas brillantes. En el mundo laboral nos pagan por ser operativos, sacar trabajo rápido y ser lo más productivos que podamos. Pero lo que nos permite evolucionar de verdad es el pensar diferente y crear nuevos caminos que nadie ha pensado antes. Hoy os animo a que, en vuestros trabajos, dediquéis tiempo a pensar como un niño y encontréis oportunidades dónde aparentemente no las hay.

Y relacionado con esto, con encontrar nuevas oportunidades, os explicaré mi última historia que trata de la proactividad. Esta historia es robada de mi jefa, la explicó en una reunión y hoy la he traído para explicaros la tercera idea. Resulta que mi jefa tenía un viaje de negocios, tenía que ir a una reunión en el extranjero. Cuando llegó al aeropuerto del destino, se dio cuenta que no había sacado dinero en Barcelona y, por lo tanto, no tenía con qué pagar el taxi. Vio una fila enorme de taxis parados en la salida y preguntó uno por uno si aceptaban Visa. Todos le decían que no. Ya se le estaba echando el tiempo encima e iba a llegar tarde a la reunión. Entonces, llegó un taxi que se puso al final de la fila y ella le preguntó si aceptaba Visa. El taxista le dijo que él tampoco aceptaba Visa pero que eso lo arreglaba bien rápido. Le dijo que de camino al destino pararía delante de un cajero, pararía el cuentakilómetros mientras ella sacaba dinero, y que una vez tuviera dinero seguirían el trayecto hasta la reunión. Pero también le explicó que había un pequeño problema. Si él la recogía siendo el último taxi de la fila, los otros taxistas se enfadarían. Entonces, le dijo: “Si no te importa, sube a la planta de arriba del aeropuerto y yo te recojo allí”. Mi jefa estaba encantada así que no veía ningún problema en ir caminando hasta donde habían quedado. Cuando subió a la planta de arriba del aeropuerto, allí estaba el taxista esperándola. Al subir, mi jefa le dio las gracias y le preguntó: “Bueno, ¿y qué tal va el día?”. El taxista respondió: “pff, pues no paro ni un segundo, siempre con pasajeros”.

A diferencia de este taxista, los otros preferían quedarse parados en la cola de taxis, sin ganar dinero. Sin embargo, éste taxista era absolutamente proactivo y buscaba todas las oportunidades que estaban a su alcance.

Es una historia muy sencilla pero refleja lo que os quiero explicar. No podemos quedarnos parados. Estamos en una situación económica muy difícil, todos lo sabéis, y quedarnos de brazos cruzados es quedarnos igual o ir a peor. Hay que buscar oportunidades entre las piedras, porque de verdad que las hay.

Estas han sido mis tres historias, la primera acerca de la constancia, la segunda de la creatividad y la tercera de la proactividad. Son tres cosas imprescindibles que nosotros, jóvenes recién graduados, no podemos ignorar.

Hace un año estaba sentado en esa fila, como he explicado antes, esperando a que dijeran mi nombre para recoger mi título. Me graduaba en el Máster de Dirección y Gestión de Marketing y tenía muchísima ilusión de seguir abriéndome paso en el mundo laboral. Durante mucho tiempo, trabajé con contratos precarios en grandes multinacionales. Aun así, si os digo la verdad tampoco me importaban las malas condiciones, porque lo que buscaba era formarme, coger raíces como el bambú japonés. Trabajaba muchísimas más horas de las que ponía en mi contrato e incluso, Olga, la coordinadora de los Másters, me pillaba de vez en cuando durmiendo 15 minutos en alguna mesa de IL3 antes de ir de clase, porque me había pasado la noche trabajando.

¿Y qué me impulsaba a dar tanto de mí? Pues la ilusión de trabajar en Marketing y emprender mi carrera profesional. Hace unos meses entré en Henkel, una multinacional alemana de gran consumo y recientemente me han nombrado Brand Manager Junior de la marca Pritt. Cuando expliqué la noticia a amigos y familiares, muchos me dijeron: “¡Qué suerte has tenido, con los tiempos que corren!”. Y tienen parte de razón, he tenido suerte de estar en el sitio y el lugar adecuados. Sin embargo, no todo ha sido suerte. Podría haber perdido la ilusión cada vez que me cerraron una puerta en la cara o que no valoraron el grandísimo esfuerzo que hacía, pero no lo hice.

Os animo a que mañana, os paréis a pensar un rato, pensar en quiénes queréis ser a corto plazo e id a por ello. Porque si no os rendís, tarde o temprano, lo lograréis y brotaréis como lo hace la semilla de bambú.

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6 Comentarios

Desde luego que la constancia, la creatividad y la proactividad son tres valores fundamentales en el desarrollo profesional de cada uno.
De todas maneras, en el panorama actual parece difícil salir adelante solo con esto. Muchos se quedan por el camino. Saludos

gracias por estar presente

Me gusta mucho :) se agradece el poder encontrar contenido interesante, muchas veces solo se encuentran paginas que comparten cosas que carecen de interes, y ese no es vuestro caso :) Besitos y Saludos

La verdad es que no se consigue siempre lo que se quiere. La realidad es que si no te esfuerzas tienes menos posibilidades.
Con estas tres historias es fácil motivarse.
Gran discurso!!!!

Amalia

Si todo esto es muy bonito, me pregunto cuantos colegas de promoción han tenido su misma “suerte”, me pregunto, cuantos de la promoción siguiente, han tenido su misma suerte, en mi caso soy administrativa y relaciones publiclas, llevo 7 años en la misma empresa, y siempre hay alguna excusa para promocionarme, como mujer y madre, según que puestos ya no se puede “acceder”porque pierdes flexibilidad de horario al ser madre, así que por más proactiva, creativa y constante que pueda ser si no hay flexibilidad, no hay mejoras.

Puri Romero

Me ha encantado.
Creo que has captado en estos tres breves relatos, la esencia de tu discurso de una manera efectiva y arrebatadora. Tienes razón, sin perseverancia, sin imaginación y sin una actitud adecuada no se logra nada. Pero para ello primero es necesario creer de manera total y absoluta en uno mismo.
Gracias por compartir esas reflexiones con todos nosotros, aunque no lo parezca, siempre ayuda a alguien que necesita en ese momento sentir exactamente esas palabras.
Gracias de nuevo y hasta siempre.

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