Miquel de Paladella. Docente en Postgrado en Captación de Fondos (Fundraising)

Cofundador de UpSocial y director del programa Social Innovation for Communities (SIC), una iniciativa que soluciona retos sociales a través de innovaciones probadas con éxito en otros países. Cofundador de 1x1Microcredit, una plataforma de crowfunding para apoyar a emprendedores pobres en países en desarrollo. Presidente de la Asociación CAF (Comunidades Autofinanciadas) y miembro de la junta del Grup33 (promoción de un modelo de prisión más eficaz y eficiente).

¿Fin del estado de bienestar? Innovar para trascender.

15 diciembre 2013

Resumen de la ponencia expuesta durante el XIII Congreso de Fundraising organizado por la Asociación Española de Fundraising, celebrado en Madrid en septiembre del 2013.

Hace unas semanas, el Rey de Holanda cuestionó la viabilidad del estado de bienestar y proponía cambiarla por una sociedad participativa. No me esperaba que con un gobierno de centro izquierda, se pudiera llegar tan lejos. Pero, es indudable que hay argumentos para plantearlo. Desde hace cinco años, vemos como las demandas sociales van en aumento rápidamente, y que el sistema de protección social se está saturando en muchos lugares. Vemos también que hay menos recursos para responder a esas demandas sociales. Parece claro que la inercia no es sostenible. Los caminos que hemos utilizado hasta ahora se están agotando, si no lo están ya. Las ONG somos parte de esos caminos, vivimos en este contexto. Lo vivimos de forma desigual, pero la mayoría nos sentimos inadaptados, fuera de lugar, cuestionados…

¿Significa eso que no hay alternativa a abandonar el estado de bienestar? ¿Significa que las ONG están destinadas a desaparecer?

Parece evidente que, si las demandas sociales crecen y los recursos para responder a ellas menguan, deberíamos innovar, buscar soluciones más eficaces o eficientes, más justas y más sostenibles a los problemas que van creciendo.

Hay muchas razones por las quedemos innovar, si ésta no es suficiente. Os propongo 5 más:

  • Ingresos bajan: La más evidente es que nuestros ingresos han bajado y en muchos casos no nos permite continuar haciendo lo que hacíamos hasta ahora. Cuando nuestros ingresos bajan un 10-15%, podemos salir del paso mejorando nuestra eficiencia. Pero vivimos reducciones de ingreso del 50-60 y hasta del 80%. Esto impone repensar la organización y sus respuestas.
  • El problema crece más rápido que nuestra solución: Hay que ser honestos con nosotros mismos. Si vemos que el problema crece más rápido que nuestra solución, que nuestra solución se hace cada vez más irrelevante, es el momento de replantearnos nuestra organización. No sirve de nada ser una tirita cuando tienes una hemorragia. O encontramos soluciones que sean escalables, que respondan al problema con una respuesta capaz de alcanzar la misma magnitud, o mejor abandonar esa solución y buscamos otra.
  • Falta evidencia de impacto: La inercia no es sostenible cuando nuestros resultados son invisibles, cuando no los comunicamos, o cuando no son creíbles. Si no somos capaces de generar evidencia creíble de nuestro impacto, debemos repensar nuestras soluciones.
  • El clientelismo nos ha llevado por caminos equivocados. En tiempos de abundancia, es posible que algunos de nosotros hayamos tomado caminos que nos conducían a la irrelevancia. La mortalidad de las organizaciones que han caído en la trampa del clientelismo, es mucho más alta de aquellas que en vez de perseguir el dinero, han perseguido su misión.
  • Otros lo hacen mejor: Por último, es posible que hayamos descubierto actores nuevos que simplemente hacen mejor lo que nosotros llevamos haciendo durante años.

Hay muchas razones que nos llevan a replantearnos nuestra existencia, nuestro rol, nuestras actividades. El hecho innegable es que hay signos de inadaptación al nuevo contexto en el que vivimos desde hace 4-5 años.

Pero los que anticipan nuestra desaparición se equivocan. Cierto, tenemos que revisar nuestros modelos de forma crítica y honesta. Pero la receta está a menudo en nuestros orígenes. La mayoría de las ONG que conozco nacieron de la necesidad de encontrar mejores respuestas a un problema social, a una injusticia, a la indignación provocada por las violaciones de derechos humanos, por la marginación, la exclusión y las desigualdades. Esto es lo que debemos hacer de nuevo, volver a nuestra esencia: buscar la innovación social.

El inicio de nuestro proceso de resurgimiento es la búsqueda de trascendencia, de transformación de una realidad que nos indigna: esto es la innovación social. La implantación de respuestas más eficaces, más eficientes, más justas o más sostenibles a aquello que nos indigna.

Hay muchos ejemplos que podéis revisar en esta presentación. Organizaciones que se han reinventado o que han sabido crearse sabiendo que podían conseguir su objetivo, su misión social, con un modelo más eficiente o eficaz.

De esos ejemplos, podemos destacar algunas lecciones aprendidas. Destacaré cinco:

  1. Casarse con quien realmente amamos: tenemos que tener claro que nuestra misión es innegociable. Con ella vale la pena casarse. Pero nuestra organización, nuestro modelo de sostenibilidad, nuestras actividades, nuestra manera de organizarnos, todo eso es moldeable, se puede y se debe cambiar.
  2. El mercado puede solucionar problemas sociales: existen empresas sociales que nos demuestran que existen modelos de negocio que responden de manera más eficaz y a mayor escala algunos problemas sociales que queremos solucionar. Hay que buscar esos modelos, porque tienen la ventaja de que son sostenibles y porque permiten escalar soluciones rápidamente. Atención: no lo solucionan todo. Que quede claro. Pero puede solucionar más cosas de las que no pensamos. Mirad los ejemplos.
  3. Paga quien mayor valor recibe: es un principio que vale la pena estudiar. Nuestros beneficiarios a menudo pueden pagar por algunos servicios de les ofrecemos. A veces, hay más de un grupo de beneficiarios y es bueno preguntarse cual de ellos puede pagar por el servicio. De nuevo, no es una regla de oro para aplicar en todos los casos, pero sí nos puede ayudar a encontrar soluciones que respondan de forma eficaz a nuestra misión.
  4. Hay que invertir en I+D+i (investigación, el desarrollo y la innovación). Con el nivel de complejidad actual, y la rapidez de los cambios que vivimos, es esencial experimentar y evaluar, probar cosas nuevas constantemente, porque nuestras mejores soluciones hoy pueden ser lastres en un futuro no muy lejano. Hay poca gente dispuesta a invertir en I+D+i social. Mi experiencia es que hay más sensibilidad en las ciudades que en los gobiernos centrales, y en las empresas también.
  5. Innovar en abierto: La complejidad demanda mayor capacidad de experimentación… la colaboración y la creación de comunidades de práctica son esenciales. Experimentar requiere recursos, y si lo hacemos en abierto, tendremos más posibilidades de encontrar las mejores soluciones. Y podemos transformar a nuestros usuarios en productores, a nuestros beneficiarios en diseñadores: todos son importantes. La inteligencia colectiva es esencial para encontrar e implantar soluciones mejores.

Estas cinco lecciones y los ejemplos de la presentación, me llevan a creer que las ONG han sabido innovar en e pasado y muchas lo están haciendo ahora de nuevo. Y será gracias a eso, y a la creación y desarrollo de modelos sostenibles de acción social, algunos con modelos apoyados en el mercado, y otros híbridos, que podremos trasformar nuestro estado de bienestar para hacerlo más justo, más eficaz y mejor del que hemos tenido en estos últimos 20 años.

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2 Comentarios

salvador

¿Dónde puedo consultar más información publicada de Miquel?

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