José Luis Porté. Presidente de Meroil

‘Al equipo se le implica con una propuesta seria y que ofrece recorrido a largo plazo, todo lo contrario a un negocio especulativo.’

13 mayo 2015

Hace 23 años la innovadora apuesta hecha por Meroil, una clara ruptura con el sistema, y la orientación hacia el cliente en un momento y en un sector en el que el producto ocupaba siempre el centro de la estrategia, significó una verdadera disrupción para una industria que recién despertaba del monopolio. Capacidad analítica para anticiparse a futuros escenarios, decidir con rapidez y agilidad ante los cambios, total compromiso del equipo y rigor en la operativa son algunas de las claves que han permitido a la firma consolidarse en un mercado complejo, competitivo y fluctuante como es el petrolífero.

¿Qué valores rigen su desempeño personal y profesional?

Los valores clásicos, aquellos permanentes y universales: prudencia, perseverancia, rigor y honestidad en lo que se hace, tanto en el ámbito personal como en el privado. No hay valores diferentes para uno y otro ámbito… Es imprescindible conducirse en los negocios como en la vida propia. De la manera en que integres los valores en tu desempeño serán los resultados que obtengas.

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¿Cómo cultiva la capacidad de “adelantarse” a los acontecimientos?

No somos visionarios: lo importante es estar atento a la realidad y reflexionar sobre el futuro para decidir con rapidez y agilidad cuando se producen cambios de escenario. Este es el modelo que aplicamos en Meroil. En nuestro sector es muy difícil prever como se desarrollarán los acontecimientos, pese a que es un mercado muy transparente que se cotiza segundo a segundo, a veces nos encontramos con situaciones como la reciente bajada del petróleo que no se la esperaba nadie. Hay que estar siempre preparado para actuar. Por eso, otra de las claves la sitúo en la constancia: somos constantes en nuestro análisis y en nuestra forma de operar para tener máximo control a pesar de las disfunciones que genera el cambio.

¿Se considera un buen negociador?

Sí, porque soy respetuoso con quien negocio. He aprendido, además, que la empatía, el saber transmitir al otro el valor de cuanto decimos y hacemos –que eres serio, que representas a una firma solvente y que tienes unos intereses concretos totalmente válidos…– y comprender que quien tienes delante también tiene sus intereses, son también cuestiones fundamentales para llegar a un acuerdo equitativo. Si la negociación se centra en elementos negativos como en la falta de transparencia es difícil llegar a buen puerto.

¿Cuáles son las claves para convertirse en un actor de peso del sector sin sacrificar la independencia de la compañía?

Meroil tiene 23 años de existencia y se percibe como una compañía seria y solvente dentro de un mercado caracterizado por grandes corporaciones con inversiones gigantescas. Nos definimos como independientes porque hemos conseguido acaparar el 2,7% del mercado del petróleo nacional a través de una propuesta diferencial al margen de los grandes players. En 1993, cuando se extinguió el monopolio del sector petrolífero español, fracturamos el statu quo adoptando un modelo comercial mucho más flexible y competitivo en precio. No fue fácil… El monopolio ya no existía ‘de derecho’ y fuimos una pieza clave para el cambio de la dinámica de actuación a la que estaba acostumbrada el sector.

Nuestra propuesta no fue bien recibida, sufrimos ataques y vivíamos con cierta incertidumbre cuáles serían los resultados de un modelo de comercialización petrolífera que por aquel entonces no existía en ningún otro lugar. Sin embargo, esa apuesta estratégica, junto con el crecimiento sólido, continuado y una óptima reputación en el mercado, han hecho que hoy seamos respetados tanto por el consumidor como por nuestros grandes competidores.

¿Cómo se implica al equipo en estos procesos de cambio?

Con una propuesta seria y que ofrece recorrido a largo plazo, todo lo contrario a un negocio especulativo. La mayor parte de nuestro cuadro directivo y el resto de profesionales de la compañía son los mismos que impulsamos el proyecto hace 23 años, y por tanto son gente comprometida y que se ha identificado con la filosofía de la casa desde un inicio. Además, implicamos a los propietarios de las estaciones de servicio, que hasta ese entonces operaban en régimen de monopolio, y los integramos en nuestro accionariado. Una fórmula poco habitual en el entorno económico local de la época.

¿Qué procesos impulsa Meroil para diferenciarse de su competencia?

Nuestro valor fundamental viene de las personas que integran la compañía y de nuestra actitud con nuestros accionistas y clientes. La competencia en el mercado local es feroz y somos un país acostumbrado a criminalizar el margen industrial o comercial, sin entender que éste es fundamental para generar riqueza. Pese a ello, como ya he mencionado, somos competitivos y responsables. Es difícil explicarlo con palabras y más fácil hacerlo con hechos: actuamos respetando lo que nos rodea, y en consecuencia, mantenemos crecimientos sostenidos y sólidos.

¿Prevé que la forma en que se lideran las compañías internamente cambie en el futuro?

Pues no lo sé… Se me antoja que los valores esenciales de las personas y de las organizaciones pueden cambiar en las formas, pero no en la esencia. Es verdad que toda la evolución tecnológica tiene un gran impacto en la gestión, pero en el fondo nos conducimos como siempre: con inteligencia, con rigor, etc. De hecho, los escándalos financieros o políticos que han visto la luz en los últimos años reafirman esa idea: los valores son permanentes, si se relativizan, mal vamos. Por eso, creo que el único cambio determinante es que hoy podemos ser más rápidos y tenemos mayor capacidad de acceso al conocimiento. La clave seguramente estará en conservar los valores de siempre y aprovechar las nuevas herramientas que la tecnología pone a nuestra disposición.

 

¿Cómo será el modelo energético del mañana?

Nadie puede preverlo. De lo que sí estoy firmemente convencido es que los modelos actuales de consumo energético han de modificarse sustancialmente en los próximos años. La movilidad de las personas, tal y como está concebida, no podrá mantenerse. Estamos, además, a la espera de identificar nuevas fuentes de energía más eficientes e inertes con el medio ambiente. No sé como será, pero para mi es una evidencia que se agotará antes nuestra capacidad de encajar emisiones masivas de CO2 que las reservas de petróleo en el subsuelo.

¿A qué otras innovaciones disruptivas nos enfrentaremos?

Creo que el mundo digital será el que marcará la pauta de nuestro desarrollo. Dentro de 50 años, todo lo que ahora nos parece un gran avance será valorado como algo pintoresco, tal y como nosotros mismos observamos los avances de los siglos pasados. La era digital está justo en sus comienzos, no nos podemos imaginar lo que vendrá.

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