Begoña Méndez Segui. Alumna del Máster en Literatura en la Era Digital.

Soy licenciada en Lingüística General y en Filología Hispánica por la Universitat de Barcelona, donde viví diez años. Desde hace cinco años vivo en Mallorca, mi tierra, donde trabajo como profesora de Lengua y Literatura Castellanas en una escuela para adultos.
La literatura, la escritura y la lectura son mis grandes pasiones. Sin embargo nada tendria sentido si no pudiera dedicarme a la danza contemporánea, disciplina que practico desde hace cinco años.

Este blog forma parte del trabajo que estoy realizando para el Máster.

Cuando la literatura sale al encuentro de la vida y la vida sale al encuentro de la literatura

9 abril 2013

“En el Máster en Literatura en la Era Digital cultura, relación social y participación se organizan alrededor de la literatura en virtud de las herramientas digitales para humanizar el aprendizaje, para generar espacios de felicidad  y creatividad en los que es posible la construcción del conocimiento colectivo.”

Para realizar el salto de lo presencial a lo digital en el ámbito educativo, es necesario aceptar y comprender que la enseñanza-aprendizaje es un proceso vivo que exige acción y puesta en movimiento; este hacer tiene que ser el requisito fundamental para la escuela del siglo XXI.

Estudié Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona; la actitud receptiva y pasiva y la soledad como alumna fueron totales; a lo máximo que llegué, fue a estudiar en la biblioteca con compañeras de clase y comentar de vez en cuando la jugada.

Sin embargo, las cosas cambiaron cuando hice un curso intensivo para poder ser profesora de español para extranjeros. Se abrió ante mí un nuevo mundo, una forma distinta de entender el proceso enseñar-aprender al que yo había experimentado como estudiante. Aprendí a movilizar a mis estudiantes, a ser una gestora de la información, una facilitadora de materiales y herramientas para que ellos, con su acción, aprendieran. La enseñanza de la lengua se hacía desde la contextualización, y los estudiantes aprendían para gestionar de diferentes situaciones comunicativas y para solucionar problemas. Aprendí también a ofrecer propuestas lúdicas de juego con el lenguaje, a aprovechar el espacio del aula para, literalmente, movernos por él y convertirlo en un recurso más de aprendizaje. Mi primera experiencia como alumna activa fue, pues, en este curso intensivo. Después, me dediqué profesionalmente a la enseñanza de ELE durante siete años.

Luego vinieron mis estudios de Lingüística General, también en la Universidad de Barcelona y mi felicidad fue máxima en la mayoría de asignaturas: por primera vez utilicé la plataforma moodle, no solo como fichero de documentos, sino también como espacio de comunicación, participación, diálogo y aprendizaje colectivo, sobre todo en las asignaturas de retórica y pragmática. Recuerdo también, cómo por primera vez tuve que enfrentarme a ejercicios interactivos en red en las asignaturas de fonética y fonología. Además, prácticamente sin excepción, el aprendizaje fuera de la red exigía por nuestra parte una gran actividad: experimentos en psicolingüística, discursos públicos en la asignatura de retórica, trabajos creativos y libres en el análisis de los elementos pragmáticos de los textos de nuestro mundo; en suma, una forma de aprender significativa y que a mí me fascinó por completo. Fueron dos años de mucha felicidad.

Después, mi labor docente realizó un giro hacia la enseñanza secundaria, pero solo duró tres años. Utilicé el moodle del centro y creé un blog, que funcionó bastante bien y que abandoné cuando inicié mi actual trabajo: la enseñanza para adultos, en la que llevo dos años y donde soy, por tanto, una auténtica novata. Todavía estoy buscando cómo enfrentarme a ella. Trabajo con los adultos que quieren obtener el título de la ESO. La mayoría son analfabetos funcionales y el 90% no ha tocado un ordenador en su vida. Disponemos de pizarras digitales, que yo aprovecho como un recurso más. Trato de ofrecer el programa que nos viene impuesto de manera que los estudiantes puedan obtener un provecho real; esto es, que sean capaces de integrarse en la realidad de la que forman parte, que valoren la cultura de la que forman parte, que sean capaces de narrarse, de argumentar, de exponer, de organizar el pensamiento y de comunicarse asertivamente. Muchos llegan inseguros, cerrados, desconfiados. La pequeña porción de adultos jóvenes que llegan rebotados del sistema escolar acuden al CEPA con una gran sensación de desconfianza ante el sistema educativo. Estos chicos, a pesar de estar constantemente conectados al móvil son también, en la mayoría de casos, analfabetos digitales.

En todo caso, mis retos son, todavía hoy, conseguir que mis estudiantes confíen en el sistema educativo y que tengan auténticas ganas de aprender, que valoren la cultura como deleite, como comprensión del ser humano y como herramienta de construcción de la personalidad, pero también creo que es fundamental que dejen de ser analfabetos digitales porque de ello depende, en gran parte, que sean capaces de moverse y de actuar en el mundo.

El Máster en Literatura en la Era Digital está ofreciéndome numerosas herramientas de aprendizaje activo y colaborativo. Desde el Máster, y siempre con los profesores como guía y luz, la literatura sale al encuentro de la vida y la vida sale al encuentro de la literatura. Cultura, relación social y participación se organizan alrededor de la literatura en virtud de las herramientas digitales para humanizar el aprendizaje, para generar espacios de felicidad  y creatividad en los que es posible la construcción del conocimiento colectivo. Un conocimiento que va más allá de los hechos literarios porque conecta con las otras artes  y con nuestra sociedad, porque permite comprender y construir la realidad en la que vivimos y porque alimenta las relaciones interpersonales, valorando la emoción y de la empatía como recursos de aprendizaje significativos. El Máster en Literatura en la Era Digital permite, además, trazar a los estudiantes un recorrido propio de descubrimiento que, al conectarlo con los caminos de los compañeros, convierte estos estudios en un camino inagotable de adquisición de saberes y de herramientas, de formas diferentes de comprender la cultura, alimentando una visión rica y esperanzadora del papel de las humanidades y de la literatura en la sociedad del siglo XXI. Una maravilla de la que todos estamos disfrutando… ¡¡¡y aprendiendo!!!

 

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4 Comentarios

Muy cierto lo que se comenta en los comentarios del articulo, si en vez de habernos obligados a estudiar y a leer obras literarias complejas en nuestros tiempos de estudiantes en el instituto, nos hubieran invitado aunque solo fuera a leer algun pasaje o algun capitulo suelto, todo hubiera ido mejor y la gente le gustaria mas leer, con la consiguiente ventaja para la sociedad, al contar con individuos mas cultos.

La clave está en enseñar sin obligar o dar miedo a los alumnos. Hacer que se interesen presentándole casos habituales de la vida o cosas que puedan implementar.

Siempre enseñar, con humor, alegría, y preguntando.

josefina baigorria

Begoña,que trayectoria interesante. Pude tomar algunos de tus conceptos para mi práctica. Si lo que hacemos nos apasiona, lo demás viene como consecuencia. Los giros que le fuiste dando a tu recorrido, alimentó tu felicidad.

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