Dr. Antonio Andrés Pueyo. Director del Máster en Psicología Forense y Criminal

Catedrático de Psicología del Departamento de Personalidad. Facultad de Psicología. Profesor de Psicología de la Facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona.

Artículo publicado en su blog Violencia: las personas son la clave.

Neurociencia y Justicia: el papel del cerebro en las decisiones que anteceden a los delitos.

20 noviembre 2013

Entre las numerosas noticias de física, astronomía, genética, química, etc. aparece un debate acera de las implicaciones que tienen los avances en la neurociencia cognitiva y la ley, especialmente la ley penal. ¿No es una anomalía tratar temas propiamente y exclusivamente sociales, culturales, humanos y éticos en un contexto científico? No, no solamente no es una anomalía, sino una magnífica noticia. Por fin los temas “específicamente humanos” (algunos preferirían “sociales”) como la conciencia moral, las decisiones éticas y la conducta criminal se tratan desde una visión objetiva, sin prejuicios, y con una voluntad claramente reformadora.

La realidad de este debate – acerca de lo que sabemos del funcionamiento del cerebro de los humanos en relación con la conducta criminal – esta sustentada en varios avances:

  1. Que la biología humana tiene que ver con la conducta criminal, ya está fuera de dudas. Ya se puede plantear el tema sin que los “ortodoxos” se rasguen las vestiduras – es verdad que algunos de ellos ya se han jubilado – porque hay numerosas evidencias que sustentan esta relación. El psicólogo y criminólogo, Adrian Raine, pionero de la Neurocriminologia acaba de publicar un libro, The anatomy of violence, que compila los avances en las bases biológicas de la conducta criminal. Magnífico libro y recomendable, escrito por un gran psicólogo que investiga desde los años 80 las relaciones entre la biología, la psicología y la conducta violenta.
  2. También está fuera de toda duda razonable que la causalidad del comportamiento criminal, como de cualquier otro, está en la actividad mental del sujeto. La forma como son las personas psicológicamente en interacción con las demandas situacionales proximales acaba influyendo en las decisiones que anteceden a las conductas delictivas. Esos procesos se han descrito en términos de operaciones cerebrales y, con menos precisión, también en términos de operaciones mentales. Los individuos toman las decisiones -y eso se puede monitorizar en la actividad cerebral – que se convierten en sus actos y conductas. En un reciente Simposium Neuroethics: from Lab to Law que tuvo lugar en Noviembre del año pasado en Barcelona, tuve la ocasión de defender la idea de que las personas que cometen delitos graves no realizan acciones violentas o delictivas porque son “malas personas” sino que toman decisiones de actuar violentamente o de forma deshonesta, amoral, dañina o ilegal. En este Simposium analizamos a fondo los avances en el conocimiento de las bases bio-psico-sociales de la ética aplicada al ámbito de la conducta criminal. También aquí los avances científicos son sólidos y nos permiten ver la explicación de la conducta criminal y las aplicaciones técnicas desde una visión claramente científica.
  3. Los juristas admiten y re-elaboran sus teorías y modelos acerca de la responsabilidad y el libre albedrío; a la luz de estos avances, llegando a cuestionarse si la “culpabilidad” – elemento central de la arquitectura del código penal – quizás sea una “característica” propia de los humanos que no existe. Las consecuencias para la aplicación de la ley penal son drásticas, hasta el punto que algunos juristas afirman con toda claridad que la responsabilidad penal no existe porque los seres humanos no son sujetos con libertad de elección.

Un último comentario y una información reciente. La generalidad del debate acerca de las implicaciones que tienen la neurociencia en el derecho penal ha sobrepasado los límites del mundo que solemos llamar “avanzado”.

A las ya numerosas publicaciones anglosajonas sobre la temática se une este monográfico sobre Neurociencia y Derecho Penal, surgido del Seminario de Barcelona que hemos mencionado antes. En este volumen extenso que los Eduardo Demetrio y Manuel Maroto han dirigido y compilado, se incluyen aportaciones variadas de muchos autores (de distintas disciplinas) que participaron en el Seminario. Desde análisis sobre libertad de acción, determinismo, ilusión de voluntad, culpabilidad atribuida, imputabilidad, peligrosidad o psicopatía hasta validez jurídica de las pruebas biológicas, etc. se profundiza en tópicos de gran interés y trascendencia suscitados por la irrupción de la neurociencia y la genética en el quehacer de los juristas y el resto de agentes que participan en la administración de la justicia.

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3 Comentarios

Domingo Guzman Nazario

Tema novel que también discutimos en nuestros cursos criminológicos acá en Puerto Rico.

Dr. Domingo Guzmán Nazario

Cristopher Espinoza

Resulta muy interesante la relación entre las neurociencias y el derecho penal, sobre todo en cuanto a las categorías de la teoría del delito, habrá que ver que consecuencias puede tener en el ambito de la culpabilidad e incluso a nivel de injusto.

Saludos desde México.

Sebastian García Roco

Es una cuestión de inmenso interés, pues de hecho estoy realizando mi tesis de pre-grado respecto a ello.
Me sorprende que nadie haya comentado, pero me genera una inagotable fuerza para investigar aquello que esta suscitando y poco a poco, juristas. estudiantes, abogados, etc., van observando las implicancias o nuevos paradigmas que generan los avances neurocientificos. Tenemos el deber de dar una mirada critica a estos nuevos horizontes.

PD: El libro de Demetrio y Maroto es una excelente obra integradora de conocimientos y disciplinas. Se recomienda.

Saludos cordiales desde Chile y UNAB.

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