Vega González-Bueso. Directora del Postgrado en Adicciones Comportamentales y Manipulación Psicológica

Psicóloga clínica. Experta en adicciones comportamentales y manipulación psicológica. Directora/gerente de AIS (Atención e Investigación de Socioadicciones).

El yihadismo: otra forma de manipulación sectaria

8 marzo 2016

El término yihadismo proviene de una palabra árabe cuyo significado es “lucha”; generalmente este vocablo se refiere a la rama más violenta y radical del islam político. Sus seguidores siguen un proceso (similar al de un grupo sectario) continuo que finalmente les lleva a la radicalización. Hasta llegar a dicha radicalización, hay diferentes fases que forman parte de una dinámica sectaria común también entre los grupos de manipulación psicológica (sectas coercitivas).

Captación. Adoctrinamiento. Radicalización.

En la primera fase el objetivo es la captación (en la mayoría de casos realizada por medio de Internet), donde se intenta persuadir a la persona sobre la hipocresía de la sociedad y convencerla de que lo que se le propone es mejor y que solo en el Islam se puede conseguir la renovación y el despertar.

La segunda fase es el adoctrinamiento, en ella el objetivo es aislar familiar y socialmente a la persona, consolidando, a la vez, ideas y actitudes violentas; el método para conseguir este objetivo es siempre el mismo, tanto en las sectas coercitivas como en el fenómeno yihadista. La persona reclutada se confunde con el grupo, pierde la individualidad y es el grupo el que piensa y toma decisiones, anulando los recuerdos y emociones de la vida anterior del adepto. En esta fase la persona reclutada ya no habla por sí misma y siempre responde con palabras del Profeta, aunque reinterpretadas.

La última fase es el proceso de radicalización, con la consiguiente deshumanización  y justificación, que puede llegar en según que casos, a la realización de acciones violentas y a actos terroristas.

Los 3 estadios de la radicalización

El proceso de radicalización que puede llevar al individuo a apoyar e incluso realizar acciones terroristas, puede llegar a comprender tres estadios: el sociológico, el psicopatológico y el psicosocial.

– En la vertiente sociológica, se aporta que existe una influencia directa entre algunas variables como la marginación, la penuria económica, la falta de integración, etc..

– Desde la vertiente psicopatológica, se ha llegado a detectar como factor de riesgo, estados de demencia o psicopatía que puedan justificar estos comportamientos radicales. Aunque, hay estudios que demuestran que los terroristas no padecen ningún tipo de problema mental o, al menos, no en una proporción mayor que en el resto de la población (Trujillo, Moyano, González-Cabrera, León & Valenzuela, 2006).

– Desde una vertiente psicosocial, se focaliza el estudio del fenómeno partiendo de la interacción individuo-grupo y en cómo se genera la radicalización violenta a partir de ciertas dinámicas grupales de manipulación psicológica (Taylor, 2004).

Otras consideraciones

Alonso, (2007); De la Corte, (2007), aportan que la radicalización violenta es fruto de un proceso de manipulación psicológica dirigido sistemática y conscientemente, muy similar al que se pueda producir en un grupo sectario o totalitario. Así mismo, el fenómeno de la radicalización se explica por el alto nivel de “adoctrinamiento” de las personas que entran en estos grupos.

Dole (2006) llevó a cabo una investigación en la que concluyó que había cierta relación entre la radicalización y la aplicación de distintas técnicas de manipulación psicológica, así mismo aportó que en el caso de Al Qaeda existían altos niveles de “abuso psicológico grupal”, similares o superiores a los mostrados por algunos grupos “sectarios” altamente destructivos. Según Sanmartín (2005), para llegar a un estado de radicalización violenta se debe pasar por dos fases: el prelavado y el lavado de cerebro.

Es importante definir e identificar precozmente los indicadores de este tipo de prácticas y de las señales que pueden indicar que una persona esta sufriéndolas, por parte de los profesionales relacionados con los colectivos en riesgo, para poder actuar de manera preventiva y con suficientes garantías de éxito.

¿Sabías que...?

Vega González-Bueso es Directora del Postgrado en Adicciones Comportamentales y Manipulación Psicológica que prepara para tratar este tipo de trastornos no solo en la teoría, sino también en la práctica, a través de ejemplos clínicos y educativos. El programa ofrece los conocimientos y herramientas necesarios para llevar a cabo tareas de intervención y orientación, así como acciones de prevención y evaluación de los casos.

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